“Volverás a mi huerto y a mi higuera:

por los altos andamios de las flores

pajareará tu alma colmenera…”

Miguel Hernández

 

He tenido la suerte de ser hija de un buen hombre.

Insisto: De un buen hombre.

De su mano aprendí que el mundo es ancho, generoso. Y que hay lugar para todos.

Que la libertad es un derecho complejo, costoso y a veces doloroso … pero irrenunciable.

Que uno no siempre hace lo que quiere, pero tiene la posibilidad de no hacer lo que no quiere.

Y, que cuando todo falla, todavía nos quedan los amaneceres y la risa.

La risa bien entendida que empieza por casa y por uno.

No es todo lo que quisiera; pero es bastante más que nada.
Bien mirado es casi casi un privilegio.

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A tantos años de tu muerte, celebro tu vida.

Gracias papá.